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Tu hijo acaba de decir que es trans. Primero, hazle estas preguntas

Artículo original publicado en Dad Saves America (Substack) por Pamela Garfield-Jaeger: dadsavesamerica.com/p/your-child-just-declared-theyre-trans

Cuando un hijo dice que es transgénero, los padres pueden sentir que el suelo se les mueve bajo los pies. Puede que tengan miedo de hacer preguntas, preocupados por si mostrar inquietud dañará la relación o alejará aún más a su hijo. Pero el silencio y la afirmación inmediata no son las únicas opciones. Los padres pueden escuchar, mostrarse compasivos y mantener abiertos los canales de comunicación sin renunciar a sus preguntas ni a su forma de entender la realidad. Este artículo está adaptado de mi libro A Practical Response to Gender Distress: Tips and Tools for Families y se basa en mi experiencia como terapeuta colegiada.

A continuación encontrarás algunas preguntas recomendadas que pueden servirte de inspiración, pero utiliza tu propio criterio, porque cada niño y cada familia son distintos. Nadie tiene un «guion» con lo que hay que decir o preguntar exactamente. Ten en cuenta que, cuando un joven adopta una nueva identidad de género, rara vez se trata realmente del género, sino de otros problemas de fondo. Mi objetivo es ayudar a los padres a mirar más allá de la etiqueta, explorar lo que su hijo puede estar viviendo y mantener el vínculo durante una etapa difícil y confusa.

Antes de empezar

No esperes poder hacer todas estas preguntas de una sola vez; ve haciéndolas poco a poco, con el tiempo. Parte siempre de la compasión, con un tono abierto y curioso. Tu hijo está sufriendo, y esta es la forma en que lo expresa.

¿Qué significa para ti ser «trans»?

Hoy en día, ser «trans» tiene tantos significados que parece deliberadamente abierto. Además, sigue cambiando. ¿Qué entiende tu hijo por «trans»? Esto puede ayudarte a conocerlo mejor y a que tu hijo se dé cuenta de que sus ideas son incoherentes. Lo más probable es que no sepa expresarlo o que diga algo genérico como «simplemente lo soy». Lo que haces es animarle a reflexionar más sobre ello porque de verdad quieres entenderle.

El objetivo sería comprender mejor a tu hijo y, al mismo tiempo, ayudarle a darse cuenta de que no está pensando de forma racional. Ten paciencia: es poco probable que esto ocurra rápido.

¿Qué te hace pensar que eres de otro género?

Escucha la respuesta y haz preguntas abiertas de seguimiento sin ser confrontacional. Ten en cuenta que puede estar repitiendo lo que ha visto en internet o lo que ha oído a sus amigos, así que apóyate en lo que sabes de tu hijo y de su historia e intenta hacer preguntas concretas y personales.

Valida algunos de los sentimientos reales que exprese, como no sentirse cómodo siendo chica o chico, no encajar en los estereotipos, odiar su cuerpo, el miedo al sexo, el miedo a la pubertad o no llevarse bien con otras chicas u otros chicos. Puedes compartir alguna anécdota de tu adolescencia con la que pueda identificarse. Muéstrate abierto, escucha y ayuda a tu hijo a no dramatizar los cambios de la pubertad. También es posible que esta pregunta cierre la conversación porque tu hijo no esté preparado para enfrentarse a las contradicciones que plantea.

¿Cuándo empezaste a sentirte así?

Pregúntale si puede relacionar esos sentimientos con algún hecho concreto. Es probable que la influencia de los amigos, el instituto y las redes sociales haya tenido algo que ver, pero intenta que tu hijo identifique sus propios motivos.

A veces, saber cuándo empezaron esos sentimientos puede ayudar a relacionar la sensación de «disforia» con otro acontecimiento angustiante, como un divorcio, una agresión sexual, una mudanza, una pérdida dolorosa o la exposición a pornografía explícita.

¿Qué significa ser chico o chica?

Habla con él sobre lo que puede percibir como presión social y roles de género. Explora los miedos que pueda tener a hacerse mayor. Puede que tenga miedo al sexo o a sufrir una agresión sexual tras haber estado expuesto demasiado pronto a imágenes sexualizadas, como la pornografía en internet.

Los chicos pueden temer no ser lo bastante masculinos o no saber relacionarse con las chicas, de modo que convertirse en hombre puede suponer mucha presión. Las chicas pueden tener miedo de lo que significa convertirse en mujer. Ayúdale a entender que hay muchas formas de ser chico o chica y que se pueden tener intereses diversos. Explora qué es lo que más le incomoda de vivir en su cuerpo y qué presiones puede estar sintiendo.

¿Cómo te imaginas tu vida viviendo con otro género?

A los adolescentes no se les suele dar bien pensar en el futuro. Por eso es necesaria tu orientación como adulto plenamente desarrollado. Esta pregunta puede darte pistas sobre la fantasía que tiene tu hijo de ser trans. También puede revelar qué siente que le falta en la vida. Cuando creas que está preparado, puedes intentar ayudarle a encontrar la forma de alcanzar sus objetivos como el chico o la chica que nació.

Explora posibles problemas de salud mental subyacentes

Gran parte de la «disforia de género» tiene que ver con la relación de la persona con su cuerpo. Si esa relación está dañada, es difícil conocer las causas profundas del malestar sin explorarlo. Ayúdale a reflexionar sobre esos problemas y céntrate menos en el malestar relacionado con el género. A menudo, el género se convierte en una forma de ser visto. Si conectas con lo que le está pasando a tu hijo, puede que no necesite aferrarse tanto a su identidad de género.

Una señal, no el problema

Piensa en una nueva identidad de género como una señal de que hay otro problema de fondo o una necesidad no cubierta. Muchos padres cuentan que, cuando su hijo se declaró trans, se convirtió en una oportunidad para conocerlo mejor y fortalecer la familia.

O… puedes ser directo

Algunas madres, como Laura Wiley Haynes, que ha compartido sus estrategias en X (Twitter), han tenido éxito con un enfoque más directo. Según tu forma de comunicarte o vuestra relación, puedes explicarle la realidad de lo que ocurre al tomar hormonas y con otras intervenciones médicas. Por ejemplo:

«¿Sabías que nunca podrás llegar a ser un hombre de verdad? Puedes parecerte más a un hombre, pero ese es el límite».

«¿Sabías que la T [testosterona] puede hacer que te duela al hablar?».

«Provoca muchos problemas de salud, como dolor articular, cáncer, trombos y dificultades para tener relaciones sexuales; ¿por qué no ser simplemente una chica masculina y sana?».

«¿A quién le importa una mierda de qué sexo crea un desconocido que eres?».

«Tú siempre sabrás la verdad, y los desconocidos no importan más que tu fertilidad y tu salud».

Algunas cosas que conviene recordar

No dejes que las amenazas vacías de suicidio te manipulen. Es algo que influencers, activistas trans o incluso adultos de confianza, como profesores y terapeutas, están enseñando a hacer a los jóvenes. Si crees que un menor corre un riesgo real de hacerse daño, llama al 112 o llévalo al hospital, pero mantente implicado activamente en el proceso. Si ya tienes un terapeuta de confianza y consideras que tu hijo no corre un peligro inminente pero sí un riesgo moderado, llama al terapeuta.

Dile siempre a tu hijo cuánto le quieres, aunque se muestre desafiante. Puede que ahora sienta que tiene una nueva familia y que no te necesita, pero con el tiempo se dará cuenta de que sus amigos de internet no son reales, y necesita saber que podrá recurrir a ti más adelante, cuando se sienta perdido, solo y confundido. Recuérdale con delicadeza que vosotros sois su verdadera familia. Si es posible, rodéale de familiares que le quieran tal como es. La «familia elegida» con la que se relaciona está condicionada a su identidad trans y nunca podrá estar a su lado como tú. Recordará que le quieres cuando empiece a darse cuenta de que ese amor superficial «de purpurina» no es real.

Confía en ti

No eres un «intolerante» ni un «tránsfobo» por tener dudas y preocupaciones sobre tu hijo. Si eras un buen progenitor antes de que surgiera el tema del género, tienes la intuición que necesitas. Mantenerte firme ayudará a tu hijo.

Muchos otros adultos con autoridad, como el personal del centro educativo, terapeutas o médicos, pueden cuestionar tu criterio. Sin embargo, recuerda que esas personas no quieren a tu hijo y nunca podrán quererle como tú. Cuestionar la visión que tu hijo, todavía en desarrollo, tiene de sí mismo no te convierte en un mal padre ni en un loco. Poner límites a los adolescentes no es nada nuevo. Esto no es más que una versión distinta de una etapa de siempre en la relación entre padres e hijos.

Puede que tu hijo no quiera hablar en absoluto. Muchas de estas preguntas pueden ser contraproducentes según lo inmerso que esté en la ideología de género. Tu objetivo es revertir el aislamiento y la desconexión que ha desarrollado con su cuerpo. También quieres ayudarle a sentirse menos solo para que no necesite la sensación superficial de pertenencia que ofrece la «comunidad» trans.

Mantener la puerta abierta

No tienes que elegir entre querer a tu hijo y cuestionar la idea de que es transgénero. Tu hijo necesita a un progenitor que sepa escuchar sin entrar en pánico, hacer preguntas difíciles sin hostilidad y mantenerse firme cuando las emociones se desbordan. A veces, pese a tus esfuerzos, la relación puede tensarse o incluso romperse durante un tiempo. Puede que no consigas hacerle cambiar de opinión ni evitar que se aleje, pero sí puedes asegurarte de que sepa que sigues ahí.

Si con el tiempo le surgen dudas, tu hijo necesita saber que tiene un lugar seguro al que acudir. Deja la puerta abierta, mantente firme y recuerda que, a veces, lo más importante que puedes hacer es simplemente estar ahí cuando tu hijo esté preparado.

Fuente original Garfield-Jaeger, P. (23 septiembre 2026). Your Child Just Declared They're Trans. Ask These Questions First. Dad Saves America — Substack. Adaptado del libro A Practical Response to Gender Distress: Tips and Tools for Families. Traducción y adaptación: AMANDA Familias. dadsavesamerica.com ↗