TESTIMONIOS

Sientete libre de compartir tu testimonio y ayudar a que otras familias se puedan ver reflejadas

¡¡¡Cada dia que pasa y tu hija/o sigue intacta/o, es un pequeño triunfo!!!

 

Madre 

"Mi hija, diagnosticada con TDAH y Altas capacidades, entró en depresión con 13 años, en pleno confinamiento. Solo conectaba con redes sociales, especialmente de noche, porque no encajaba con los niños de su edad. Al cabo de unos meses me pidió que le llamara en masculino, se cambió de nombre y nos dijo que era un niño trans"

Joven detransicionista sobre su madre

Mi madre apoyó mi transición a regañadientes. Sabía que no estaba bien mentalmente cuando empecé a hacerlo. Sabía que probablemente estaba cometiendo un error. Sin embargo, no dijo nada. ¿Por qué? Por miedo. El miedo de una madre, de que su vulnerable hija corte su relación si se opone.
Hace poco me reveló algo que nunca me había contado. Acudió a terapia para tratar su dolor por la pérdida de una hija cuando empecé a hacer la transición. Sentía que su hija había muerto y que en su lugar había un hombre que exigía ser su hijo.
Era una madre afligida sin nadie ni lugar a donde acudir, porque su dolor era pintado como transfóbico y odioso, cuando en realidad era todo lo contrario. Fue el amor incondicional por su hija lo que la obligó a apoyarme y a permanecer a mi lado aunque le doliera.
Nadie le preguntó nunca cómo estaba. Nunca nadie le preguntó cómo estaba llevando la pérdida de su hija menor. La gente se limitaba a decir "bien por ella", mientras ella lloraba hasta quedarse dormida después de ver las fotos de mí de bebé.
Mi madre no me cuestionó ni desafió porque no quería perderme. La clínica de género no tenía esa presión. Su trabajo era cuestionar y desafiarme, evaluar mi (claramente) mala salud mental y tratarme en consecuencia. En lugar de eso, me dieron terapia de reemplazo hormonal y cirugía.
Nunca olvidaré la cara de mi madre cuando le mostré el resultado de mi doble mastectomía. Se echó atrás físicamente, pero luego se recompuso para apoyarme. Pero nunca olvidaré el horror en su cara cuando vio a su hija físicamente sana y con el pecho sangrante vendado.
Hoy en día, mi maravillosa madre sigue a mi lado, y me ha apoyado igualmente en mi detransición. Pero nunca olvidaré el dolor que le hice pasar, las expectativas que tenía: que olvidara a su querida hija y acogiera a su nuevo hijo sin rechistar.
Los padres de las personas trans reciben tan poco apoyo o compasión. No es transfóbico que hagas el duelo, y no dejes que nadie te diga lo contrario. Yo solía decir "¡sigo siendo yo!", pero no lo era. La transición te cambia, y tus seres queridos serán los primeros en notarlo.

Joven con transición médica

"Y así vivo. Asustado. Sin saber qué decir, qué hacer. Viendo cómo se invisibiliza a la gente que hace detransición porque tenían realmente disforia y hombres con fetichismos sexuales llamarlo “orientación sexual” únicamente porque sienten deseo sexual cuando se disfrazan de mujeres y las sexualizan o degradan. Me siento triste porque veo a una generación que ha perdido mi verdadera lucha. Atacando a los más indefensos"

Madre

"Los hijos e hijas sufren mucho, pero los padres también. Damos mil vueltas preguntándonos en qué momento nos hemos equivocado, qué hemos pasado por alto, cómo podríamos haber actuado de otra forma. Y el proceso que vive tu hijo hasta que cesa su sufrimiento no es rápido. Cada vez que vuelve del psicólogo te preguntas si te dirá que no quiere volver. Y cada vez que vuelve a consulta, respiras”.

Madre de joven desistidora

He luchado tanto para salvar a mi hija de esta secta, y ahora he ganado. Ella, ahora, ves la realidad de ideología de género y sabe que NO es un chico.


Ella sabe que no tiene la culpa de haber sido adoctrinada. Me dijo; “No soy un chico, soy solo gay”. Estoy tan feliz!!!

Hace 2 meses que hizo los 18 y quería hormonarse tan pronto como pudiera, quería una “cirugía superior”, quería que se le llamara en masculino, quería todo lo que esta secta impulsa a las niñas a hacer. Ahora, tiene miedo de que la echen de sus grupos de amigos y a perder a todos si les dice que es una chica. 


Pero se le ha quitado un gran peso de encima. Ya no necesita pensar en tratamientos médicos para ser ella misma. Ya no tiene ese estrés. Acepta que no es una "chica femenina" y eso está bien.


Le ha llevado mucho tiempo darse cuenta de esto y lo ha logrado antes de que ella misma tomara medidas sin necesidad de mi firma en algún papel.

¿Os imagináis que no me hubiera dado cuenta de esta tontería y la hubiera llevado a los médicos? Ella podría haber tenido bloqueadores de la pubertad y hormonas a estas alturas. Haber sido afirmada durante años y darse cuenta tras haber mutilado su cuerpo. 

No solo estoy orgullosa de mi preciosa hija. Estoy orgullosa de mí, también. He vivido en el infierno y he salido por el otro lado con el deseo de luchar contra esta secta hasta el final y de luchar por las víctimas de esta secta.

Joven con transición médica

"Yo tuve problemas de disforia de género durante toda mi vida. Sí que es cierto que no me arrepiento de mi transición pero pienso que si no hubiese detestado haber sufrido abusos y acoso sexual por ser niña y luego mujer, eso no me habría hecho transitar. Ahora me siento más seguro de ir de madrugada por la calle y de que no me miren de manera lasciva ni se me acose sexualmente y también en el mundo laboral tengo la suerte que muchas amigas no tienen. Es triste, pero es lo que la sociedad ha hecho conmigo y prefiero sentirme seguro a odiar mi cuerpo"

Madre

Mi hija de 12 años no encontraba su lugar en el grupo de iguales en el instituto. Ya había sufrido bullying en primaria. A su condición de tener altas capacidades se unía su orientación sexual bisexual. Comenzó el instituto en tratamiento por depresión y ansiedad derivadas del acoso previo. 
Conoció a un par de compañeros que se consideraban no binario y transexual en el centro escolar y comenzó a relacionarse con ellos.
En dos meses pasó de ser una chica con gustos muy femeninos en cuanto a su estética personal a vestir totalmente masculina, cortarse el pelo y finalmente decirnos que era un chico, y que por eso no encontraba su lugar en el mundo.

Joven detransicionista

Vivir con arrepentimiento por la transición es abrumador.  No puedo recuperar nada de eso.  No puedo quitarme las cicatrices y volverme  a poner lis senos.  He perdido Mi voz de canto.  Tengo miedo de la mentalidad de grupo.  Tengo miedo de perderme en la ideología.  Tengo miedo de lo que me hagan los demás.


 Tengo miedo de lo que dirán los demás.  Tengo miedo de no ser quien soy en realidad.  Odio las etiquetas.  Tengo miedo de etiquetarme.  Tengo miedo de hablar.  ¿Qué pasa si siempre voy a cometer un gran error con el que tendré que vivir por el resto de mi vida?


 Me afeito la barba.  Me afeito el estómago.  Me escondo con ropa grande porque alguien podría ver mi pecho plano después de escuchar mi voz profunda.  No puedo volver a mi nombre de nacimiento, pero ¿es este nombre realmente adecuado para mí?  ¿De qué me estoy escondiendo?

Madre

Cuando mi hija tenía 15 dijo: soy un chico. Me quede helada. Me habló de binders, transición, hormonas, operaciones. Todo de golpe. Cada palabra de mi hija me desgarraba por dentro. Aquella noche lloré hasta que se me terminaron las lágrimas.

Comencé un viaje q nunca habría querido emprender. Descubrí lo que se escondía detrás del folklore de programas de tv con padres sonrientes q exhiben a sus hijos como monitos de feria: vestidos de princesa, cabello de colores. Siempre me habían chirriado esos programas.

Creía que se trataba de una forma de llamar la atención. Ignoraba el terrible mundo de hormonaciones y cirugías que había detrás y mi hija quería entrar en ese abismo.

La llevamos a psicóloga, pensando q nos ayudaría a encontrar la causa d su malestar. No hubo indagación. La psicóloga quebrantó la ética de su profesión y dio por bueno el autodiagnostico que mi hija se había hecho en internet, gracias a youtubers, instagramers y tiktokers.

Veo a mi hija caminar hacia el abismo y me tengo q mover en la clandestinidad para intentar ayudarla a no caer, o me acusará de tránsfoba y se volverá en mi contra. Me siento sola. No sé dónde están los amigos y dónde los enemigos.

Y mi hija sigue expuesta a esta doctrina queer por todas partes: redes sociales, series y películas, amigos

Incluso el colegio q debería ser fuente de conocimiento se convierte en un enemigo más donde profesorado y dirección asumen postulados acientíficos, como q el sexo no existe y se elige ser hombre o mujer. Para los padres "no creyentes" esto es una pesadilla.

Sueño despierta con que dentro de unos años veamos esta etapa como un mal sueño del que ya hemos despertado y mi hija ha salido ilesa. Entretanto, mis pesadillas son diarias y me aterran cada noche.

Joven Desistidora

"No era rebeldía, o al menos no considero que lo fuera. Yo realmente estaba sufriendo, como muchas otras niñas ahora mismo. El problema era que no se me ofreció la ayuda que necesitaba. En aquel momento no había la información suficiente, y estaba extendida la idea de que la disforia sólo era posible en niños que la presentaban desde los 3 o 4 años"

Madre

Empecé a llamar a mi hija en masculino a los 13 años por miedo a perderla y a su reacción tan agresiva conmigo. Echaba tanto de menos sus abrazos y sus besos. Siempre ha sido una niña muy cariñosa y, quizá, excesivamente sensible. Todo le afectaba “demasiado” en sus relaciones humanas.  

Al principio se puso muy contenta de que yo hubiera “cedido” a sus pronombres pero al cabo de un par de meses ya no era suficiente. Entonces, me pidió que solicitara en el instituto que le llamaran por su nombre elegido y en masculino. Todas mis alarmas saltaron por los aires, por lo que me negué asustada. Me dejó de hablar, y su ira era terrible.


Entonces me di cuenta de que nunca, nunca iba a estar satisfecha si seguía por el camino de la transición social. Sentía que mi hija se me escapa entre los dedos y la desesperación me debilitaba más y más porque yo estaba contribuyendo a que ella se me alejara haciendo lo que me pedía.

Así que me planté y me di la oportunidad de reposicionarme en mi relación con ella. Llorando le dije que no me sentía cómoda usando un pronombre que no era real, que sentía que ese camino le estaba haciendo daño, que nunca estaría satisfecha y que yo no podía vivir con esa culpa.


Que nadie en el mundo la iba a querer más que yo, ni sus amigos trans, y que yo siempre estaría ahí para ella. Pero no quería contribuir a que se creyera una fantasía. Lloramos, hablamos. Yo estaba muerta de miedo. Y cuando creía que había roto la relación definitivamente, mi hija de 13 años se volvió a mí y me dio un abrazo maravilloso y me pidió un helado, mientras cambiaba de tema. No era más que una niña.

Se que esta batalla no ha terminado. Lo sé, porque la sociedad, las películas y sus amigos siguen ahí empujando con esta ideología sectaria y sé que la llaman en masculino salvo en el instituto. Ella se llama a sí misma en masculino. Pero sabe que en casa es una chica, una chica maravillosa a la que queremos con locura y ya ha asumido que no vamos a ceder.

Cada cesión que hacemos en su transición social es un paso más hacia la transición médica y un paso menos en su madurez para aceptar la vida tal y como es.


Como padres, es importante ayudarles a desarrollar una resiliencia sana y una tolerancia a la frustración que les ayude a enfrentarse a los problemas de la vida de un modo sensato. ¿Por qué si lo tenemos claro en cualquier otro aspecto de su educación, hacemos excepciones cuando se trata del “tema trans”?

Cuando decidimos llamarlas en masculino para apaciguar su ira, les estamos cediendo nuestra autoridad como madres o padres. Las dejamos huérfanas en la búsqueda de su identidad en lugar de ser unos referentes afectuosos que les proporcionan la seguridad y el anclaje que necesitan. No tenemos derecho a quitarles eso. Nos necesitan.

Joven desistidora

He dudado en decir esto porque no quiero que los jóvenes que han destransicionado se sientan desanimados, pero como he prometido ser completamente abierta y honesta aquí, siento que debo decirlo: Todavía no he superado del todo mi transición. 
Comencé la destransición hace más de 2 años. ¿Me acepto más? Sí. ¿Soy más feliz? Sí. Pero todavía hay días en los que me derrumbo por lo que me he hecho a mí misma. Ahora son pocos y ocurren mucho menos que hace dos años, pero siguen ocurriendo. 
No sé si alguna vez superaré por completo lo que me hizo la transición, pero tengo esperanzas. A veces siento que lo he hecho, pero es muy difícil ignorar los efectos permanentes. Viviré con ellos hasta el día de mi muerte y nunca aceptaré del todo que los médicos me ayudaran a hacer esto. 
La destransición fue la mejor decisión que tomé. Ahora soy mucho más feliz y saludable, pero no quiero engañar a nadie haciéndole creer que el dolor de la transición desaparecerá definitivamente. No sé si lo hará. Para ti, o para mí. 
Aunque no quiero restar importancia a lo mucho que me ha ayudado la destransición, porque *realmente* lo hizo, no quiero dar la impresión de que el arrepentimiento de la transición es algo que se puede superar sin más. No sé si se puede, a mí todavía no me ha pasado. Esperemos que el tiempo nos cure.

Madre

Va a hacer 3 años desde que mi hija me dijo que era un chico. Cuando me lo soltó pensé ¡que tontuna le ha dado a esta! Y lo dejé correr.

Al tiempo me lo volvió a decir y vi que la tontuna no se pasaba. Me puse manos a la obra a investigar. Repasé toda su vida en busca de pistas que me pudieran sugerir que lo que decía tenía sentido. No encontré nada.

Busqué entre sus cuadernos, donde escribía sus cosas a modo de diario. Nada. Siempre estaban escritos en femenino. Vi que se sentía un poco mal, que no acababa de encajar con la gente. Los chicos que le gustaban parecían preferir a las chicas más "normativas" (las que se acicalaban mucho, se maquillaban, andaban revoloteando todo el día, bebían, fumaban...). Se preguntaba si era fea (que en la primera adolescencia es como preguntarte si eres un bicho raro).

Parece que los divertimentos de las chicas de su edad no le convencían. Y así fue pasando el tiempo, dejando las relaciones reales por las virtuales. Y encontró la solución a sus males. No es que tuviera problemas de relación, no es que buscara amigos perfectos, sin mancha, no, es que era un chico.

Entonces yo era una ingenua, no sabía lo que se estaba cociendo en el mundo, y le propuse ir a una psicóloga, pensando que se desmontaría la cuestión rápidamente, porque no tenía ni pies ni cabeza. Craso error. 

En la 1ª cita, entramos primero los padres, le contamos toda la historia, todo lo que habíamos visto, todo lo que considerábamos relevante que le hubiera llevado a pensar en no querer ser chica, y su respuesta fue: hablo con ella y vemos. 10 minutos de conversación con mi hija y...salió toda sonriente y supercuqui. Nos dijo: es muy madura, asi que es así😳


Nos dijo que, de momento, no iba a tratar ese tema, pero que trataría la ansiedad social y la depresión que, casualmente, era lo que mi hija decía que tenía. Como seguía sin saber nada de lo que se estaba moviendo por ahí, pensé, ingenua de mí, que bueno, según fueran hablando sesión tras sesión iría cayendo el castillo de naipes, pero no, no fue así. Mi hija seguía empeorando.

Un día fui a hablar con la psicóloga, le pedí hablar a solas, ella no consintió, y terminamos como el rosario de la aurora. Salimos por pies y no volvimos más.


Buscamos otra psicóloga. Al principio nos dio el pego, pero era más de lo mismo. Otra vez salimos corriendo. Ya no sabíamos qué hacer. Y yo buscando información del tema.


Pero claro, solo encontraba información de lo maravillosa que es la transición y demás, de la felicidad máxima de las "familias trans", etc. Ya empezaba a dudar ¿seré una retrógrada?¿Estaré mal de cabeza? ¿Le estaré jorobando la vida a mi hija? Pero el sentido común me decía que aquello no podía ser.


Me metí de lleno en las redes sociales, a ver si por allí encontraba algo. Día y noche buscando. Poco a poco fui aprendiendo un lenguaje desconocido para mí. Era un lenguaje artificial, que a todas luces pretendía disfrazar las cosas de inclusión y buen rollito, pero que solo engañaba. Ese lenguaje consiguió que cada vez fuera encontrando información más útil, a veces aterradora. Como todas las madres y los padres que no nos hemos conformado con lo que nos había caído encima, hemos hecho un máster en transgenerismo.


Y encontré gente que estaba pasando por lo mismo que yo, y gente que ya lo había superado. Eso me ayudó mucho, me dio esperanza. Encontré a una psicóloga muy profesional, que me advirtió que sería largo y difícil, ya que llevaba mucho tiempo de afirmación. Y ahí seguimos, en la brecha. Esto no se acaba nunca.


Al final, casi 3 años de nuestra vida han estado condicionados por el tema, ya que es una espada de Damocles que pende sobre nosotros. Siempre con la angustia de que pueda seguir hacia delante. En casa siempre midiendo las palabras, hablando con ella con sumo cuidado, y siempre dando rodeos, ya que nos negamos a llamarla en masculino, pero intentando utilizar palabras neutras. Y es agotador, y se va perdiendo la relación. A día de hoy hay distancia entre nosotras.


Miras a tu hija y no sabes muy bien quien es. Te duele en lo más profundo. En los momentos en los que estás peor, llegas a pensar cosas terribles: Si fuera drogadicta, sabría como salvarla, y todo el mundo estaría conmigo. Si tuviera una enfermedad grave, lo mismo. Y otras cosas peores.


A veces te llenas de odio. Odias a todos los políticos miserables que promueven leyes que no permiten ni cuestionarse el tema, odias a quienes permiten que se adoctrine en colegios y medios de comunicación, odias a los padres y madres transactivistas y a los que les dan voz. Odias a los amigos que les aplauden y les hacen protagonistas, odias a los cobardes que se callan para no ser señalados haciendo creer al mundo que todo esto es lo correcto, odias a Judith Butler y cía...


En estos casi 3 años he envejecido en exceso, he dejado un poco de lado a mis otras hijas, he dejado de lado la vida. Intento que no se note, intento hacer las cosas que haría si todo fuera normal, pero no es posible.


No sé si saldremos de esto, ni en qué estado quedará mi familia, pero que lo sepan todos esos miserables, a mi hija no os la voy a dar sin presentar pelea.

No me trago vuestros cuentos de la diversidad y los derechos humanos, ni la justicia social. No he criado una hija para vosotros.


Esto que estamos pasando muchas familias, cada vez más, no se lo deseo a nadie. Bueno si🤔 Se lo deseo a todos los que hacen posible que toda esta locura campe a sus anchas, y se apoderen de la vida de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias.

https://twitter.com/emege_2/status/1492632138608435202?s=20&t=oys6f7HhMOz-bY9naI0u3g 

Madre 

"Aunque sea lo último que haga en esta tierra, voy a asegurarme de que estos médicos pagan por el daño que han hecho a nuestra hija. 3 años prácticamente sin contacto (18-21) y acaba de volver a casa.

..Y no ha salido de la cama en 6 semanas. El sistema de salud mental nos la ha mandado a casa para que la cuidemos nosotros, 3 hospitales se han negado a recogerla. He hecho dos llamadas a la clínica que le dio la testosterona rogando una cita y no me devuelven la llamada... 

..Dice que se odia y que odia lo que la testosterona ha hecho a su cuerpo. He llamado a las líneas de emergencia de salud mental, a los hospitales, y nadie nos ayuda. ¿Qué hago? Estoy viviendo la misma pesadilla que nuestra hija. Le ruego que se levante de la cama, y no quiere... 

..No hay ayuda. Nadie. Los políticos no me contestan a los correos. Mi corazón está roto. Lo que le ha pasado a nuestra familia escapa a toda comprensión... a todos los idiotas que creen en el "genero" - es MENTIRA. Y el daño es catastrófico". 


https://twitter.com/Jude90293402/status/1492048079335223298?s=20&t=mZ11rCB2ke5CU5xHuQawjg

Mujer joven trans

Cuando sientes que no encajas, sea por el motivo que sea, haces lo que sea para encontrar algo que te explique qué está pasando.


Pero, en la adolescencia, no vas a compartir esas dudas con tus padres. Lo harás con tus pares, ya sea en redes sociales o con alguna persona de tu edad de confianza. Ser mujer es indicativo casi seguro de que tus altas capacidades, tu TEA, el acoso que estás sufriendo... Será ignorado. Y, con ello, todos los problemas que llevan asociados.


Dejar a estas niñas, entre las que me incluyo, solas, sin explicación para su sufrimiento, sin que entiendan por qué son diferentes y que eso no las hace inferiores... ¿Qué van a hacer ellas? Si en redes te dicen que no ser igual a las personas de tu mismo sexo te hace trans, ¿qué vas a pensar? ¿Te darás cuenta de que tampoco eres igual a las personas del otro sexo, que tus diferencias no te hacen tener que cambiar nada en ti?


Yo no me di cuenta. Tú no te habrías dado cuenta. Se necesita un cambio en el sistema, que se reconozcan los problemas derivados de AACC, de TEA, del acoso... Y que se intervenga sobre las mujeres que lo sufren, que se deje de ignorar y echar balones fuera.

Athena

Hay niñas de 13 años en USA que se están sometiendo a mastectomías sin el consentimiento de sus padres. Cualquiera que fomente esto no se preocupa por la vida de la niña y os diré por qué

https://twitter.com/mothergender/status/1522083267192627206?t=oUGa1QzhCxUJhkOxuOjOsQ&s=19

La recuperación de mi doble mastectomía, o lo que comúnmente se conoce como cirugía superior, fue una de las experiencias más dolorosas, desagradables y traumáticas de mi vida. No fue el fácil "oh, te levantarás en unos días y volverás a tu rutina normal en un mes" como me habían dicho

No podía limpiarme el culo. Estaba drenando fluidos en mi binder que tuve que usar 24/7 durante semanas. No se me permitía ducharme. Tuve que despertarme de un sueño inducido por narcóticos para tomar mis antibióticos y aún más medicamentos para el dolor.

Sólo el hedor de la herida de mi pecho mezclado con los fluidos que estaba drenando de mi cuerpo me hacía vomitar. Recuerdo que me sujeté el cuello de la camisa como pude para asegurarme de que no podía oler tanto.

No podía hacer mi propia comida ni alimentarme. Estuve atrapada en un sillón reclinable durante semanas y, finalmente, me trasladaron a una cama. No podía recordar qué día era, por qué tenía tanto dolor y por qué la cirugía superior parecía ser tan horrible

¿Quién se encarga de los cuidados postoperatorios de los niños de 13 años? ¿Quién los vigila? ¿Quién les da la medicación a tiempo? ¿Quién les ayuda a ir al baño, les limpia el vómito, les da de comer y se asegura de que sus heridas no se infecten?

Antes de que alguien me diga que esto no es una experiencia común, está mal informado o es voluntariamente ignorante. Cuando era trans me decían constantemente lo fácil que era recuperarse, POR PERSONAS QUE NO SE HABÍAN SOMETIDO A LA CIRUGÍA O QUE LA HABÍAN ABANDONADO CON LA ESPERANZA DE QUE OTROS LO HICIERAN TAMBIÉN

Tuve innumerables amigas trans que terminaron en el hospital por deshidratación, vómitos, dolor y experiencias cercanas a la muerte por lidiar con las secuelas de su mastectomía. Así que no, no te importa la vida de las niñas trans. Te importa adoctrinarlas