UNA TRAGEDIA SILENCIOSA


Esta es una traducción de un artículo de 2017 de una psicóloga infantil americana especializada en el efecto de la tecnología en los niños. Se ha compartido en otro grupo de padres de Genspect y lo hemos traducido y adaptado con algunos datos de España porque nos ha parece que el tema es relevante para nuestras hijas e hijos y da recomendaciones útiles, sobre todo para las niñas y niños más jóvenes. Muchos de estos factores se han agravado por la pandemia y ha estado fuera de nuestro alcance ponerles remedio, pero a medida que las cosas mejoran puede ser un buen momento para intentarlo.


Este es el artículo original:

https://yourot.com/parenting-club/2017/5/24/what-are-we-doing-to-our-children


Por Victoria Prooday, terapeuta ocupacional registrada, psicoterapeuta, fundadora y directora clínica de una clínica multidisciplinar para niños y padres. Victoria es una educadora de renombre internacional, oradora motivacional y una popular bloguera sobre la crianza moderna y el impacto del estilo de vida tecnológico en el sistema nervioso del niño.

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy en día en nuestros hogares y que afecta a nuestras joyas más preciadas: nuestros hijos. Nuestros hijos se encuentran en un estado emocional devastador. En los últimos 15 años, los investigadores nos han proporcionado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento brusco y constante de las enfermedades mentales infantiles que está alcanzando proporciones epidémicas:


Las estadísticas no mienten (hemos actualizado el artículo con datos de España):



Además, tras la pandemia:



¿Cuántas pruebas más necesitamos para despertar?


No, "sólo es por el aumento de los diagnósticos" no es la respuesta.


No, "ahora todos nacen así" no es la respuesta.


No, "todo es por culpa del sistema educativo" no es la respuesta.


Sí, aunque sea doloroso admitirlo, en muchos casos, NOSOTROS, los padres, somos la respuesta a muchos de los problemas de nuestros hijos.


Está científicamente demostrado que el cerebro tiene la capacidad de reconfigurarse a sí mismo a través del entorno. Desafortunadamente, con el entorno y los estilos de crianza que estamos proporcionando a nuestros hijos, estamos recableando sus cerebros en una dirección equivocada, y contribuyendo a sus problemas en la vida diaria.


Sí, hay y siempre ha habido niños que nacen con discapacidades y, que, a pesar de los esfuerzos de sus padres por proporcionarles un entorno y una crianza bien equilibrados, siguen teniendo dificultades. Estos NO son los niños de los que hablo aquí.


Estoy hablando de muchos otros cuyos retos están muy condicionados por los factores ambientales que los padres, con sus mejores intenciones, proporcionan a sus hijos. Como he visto en mi práctica, en el momento en que los padres cambian su perspectiva de crianza, estos niños cambian.


¿Qué está sucediendo y qué estamos haciendo mal?


Los niños de hoy en día están sobre-estimulados, sobre-consentidos y sobre-regalados con objetos materiales, pero en cambio están desprovistos de los fundamentos de una infancia saludable, como:


  • Padres emocionalmente disponibles

  • Límites claramente definidos

  • Responsabilidades

  • Alimentación equilibrada y sueño adecuado

  • Movimiento en general, pero especialmente al aire libre

  • Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurado y espacios para el aburrimiento


En cambio, en los últimos años, muchos niños tienden a tener esto:


  • Padres distraídos digitalmente

  • Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y pongan las reglas

  • Exigencia de sus “derechos” y de merecerlo todo, sin haberlo ganado ni ser responsable de obtenerlo

  • Sueño inadecuado y alimentación desequilibrada

  • Estilo de vida sedentario

  • Estimulación infinita, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos de aburrimiento.


¿Qué podemos hacer?


Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y sanos, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas después de algunas semanas poniendo en práctica las siguientes recomendaciones:


Establece límites y recuerda que tú eres el capitán del barco. Tus hijos se sentirán más seguros sabiendo que tú tienes el control del timón. Ofrece a los niños un estilo de vida equilibrado, lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que DESEAN. No tengas miedo de decir "no" a tus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan:


  • Proporciona alimentos nutritivos y limita la comida basura.

  • Intenta pasar al menos una hora al día con ellos al aire libre realizando actividades como: montar en bicicleta, caminar, o mejor aún, pescar, observar pájaros/insectos

  • Disfruta de una cena diaria en familia sin teléfonos móviles en la mesa ni ninguna otra distracción tecnológica.

  • Juega a juegos de mesa en familia o, si los niños son muy pequeños para los juegos de mesa, déjate llevar por sus intereses y permíteles mandar en el juego.

  • Involucra a tus hijos en algunas tareas de la casa según su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, colocar la compra, poner la mesa, alimentar al perro, etc.)

  • Implementa una rutina de sueño consistente para asegurar que tu hijo duerma lo suficiente. Los horarios son aún más importantes para los niños en edad escolar.


Enséñales responsabilidad e independencia. No les sobreprotejas contra toda frustración o error. Esto les ayudará a crear resiliencia y a aprender a superar los retos de la vida:


  • No cargues la mochila de tus hijos, no lleves sus mochilas, no lleves los deberes que han olvidado, no peles plátanos o naranjas si pueden hacerlo solos (4-5 años). En lugar de darles el pescado, enséñales a pescar.


Enséñales a esperar y a retrasar la gratificación. Proporciónales oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que se despierta la creatividad. No te sientas responsable de mantener a los niños siempre entretenidos:


  • No utilices la tecnología como remedio para el aburrimiento, ni la ofrezcas al primer segundo de inactividad.

  • Evita el uso de la tecnología durante las comidas, en el coche, en los restaurantes, en los centros comerciales. Aproveche estos momentos como oportunidades para socializar, entrenando a los cerebros para que sepan trabajar cuando están en modo "aburrimiento"

  • Ayúdales a crear un "botiquín del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando estén aburridos.


Estar disponible emocionalmente para conectar con los niños y enseñarles autorregulación y habilidades sociales:


  • Apaga los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que irse a la cama para evitar la distracción digital.

  • Conviértete en un regulador o entrenador emocional para sus hijos. Enséñeles a reconocer y gestionar sus propias frustraciones y enfados.

  • Enséñales a saludar, a turnarse, a compartir, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y pedir disculpas (no les obligues), sé un modelo de todos esos valores que inculcas.

  • Conecta emocionalmente: sonríe, abraza, besa, haz cosquillas, lee, baila, salta, juega o gatea con ellos.

-𝘝𝘪𝘤𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢𝘗𝘳𝘰𝘰𝘥𝘢𝘺

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