LOS PADRES DEBEN RESISTIR AL EVANGELIO DE STONEWALL

Esta es una traducción del artículo original:

Parents must resist Stonewall’s gospel | The Spectator (archive.ph)

16 julio de 2022, por Mary Wakefield



Creo que, a estas alturas, se está volviendo terriblemente evidente para los padres, de cualquier ideología política, que no podemos quedarnos fuera de las guerras culturales. Usted puede llamarse progresista, odiar a los tories, y aun así… la marea ideológica sigue creciendo, y cuando lame los pies de tu propio hijo, todo cambia. Se vuelve imposible de ignorar el hecho de que ese activismo del género en estos días no trata de los derechos de los homosexuales o incluso de los derechos de las personas trans, no trata de ser inclusivos, trata de presentar tonterías como un hecho simple.

El activismo del género no trata de ser inclusivos, trata de presentar tonterías como un hecho simple.

Una generación de niños está siendo alimentada con una versión distorsionada de la realidad. En particular, se les dice que no existe el sexo biológico, que no existen hombres o mujeres, y que de alguna manera, por sí mismos, deben discernir sus identidades de género internas e inmutables. Se les dice que pueden, incluso deben, cambiar no solo sus pronombres sino también sus cuerpos para adaptarlos a esa identidad, que en realidad no es gran cosa tomar fármacos que te hacen infértil, que te amputen los senos o que te castren.

Una generación de niños está siendo alimentada con una versión distorsionada de la realidad. En particular, se les dice que no existe el sexo biológico, que no existen hombres o mujeres, y que de alguna manera, por sí mismos, deben discernir sus identidades de género internas e inmutables

Esto no es solo una creencia marginal promocionada por chiflados en las escuelas, que, de alguna manera, ha pasado desapercibida para la inspección educativa. Esto es el evangelio según Stonewall, y Stonewall ejecuta esquemas de captación en los planes de educación de todo el país. Asesora a cientos de colegios y universidades, y proporciona prácticos paquetes educativos listos para usar por los profesores de las escuelas de primaria. No es de extrañar que, más y más niños, sean derivados cada año a las clínicas de género.


Tengo que agradecer a una joven de 24 años llamada Kirrin Medcalf, jefa de inclusión trans en Stonewall, por despertarme sobre todo esto. En mayo escribí sobre Kirrin y el perro de apoyo emocional que llevó al juicio de Allison Bailey. Esta semana leí la transcripción de su testimonio al completo, y empecé a temer por mi propio hijo pequeño, y por cada mente joven y flexible que trata de lidiar con esta locura; y por Kirrin y sus amigos.


“Los cuerpos no son inherentemente masculinos o femeninos. Son solo sus cuerpos”, dijo Kirrin durante el juicio. “El sexo biológico se compone de una multitud de características que cambian a lo largo del ciclo de la vida de una persona”. Para Kirrin, es evidente que a cualquier persona con pene que diga que es una chica debería permitirse automáticamente el acceso a los espacio exclusivos para mujeres, incluso un refugio para mujeres víctimas de violación. Nacida como mujer, y asignada erróneamente como hombre debido a su pene, esta persona con pene ha tenido siempre el derecho de acceso, ya ves. “Discrepo de las palabras ‘permiso de acceso’”, dijo Kirrin. “Se trata de eliminar accesos, eliminar el acceso a los servicios a ciertas mujeres porque son trans”.


Kirrin es en muchos sentidos una heroína, y lo creo sinceramente. Muchos activistas del género son astutos y ponen en el dominio público solo cosas que creen que son normativamente aceptables. Este es el camino del culto. Al ser sincera sobre sus creencias fundamentales, Kirrin nos ha hecho un favor a mí y a otros padres que, de otra manera, podríamos asumir que el activismo LGBTQ+ en el siglo XXI es una simple apuesta lícita por la igualdad de derechos.


Por lo tanto es hora de que los padres del siglo XXI se organicen-si tan solo tuviéramos el biberón. En la década de los 90, a las madres y padres de clase media demasiado ansiosos se les llamaba padres helicópteros, que vigilaban constantemente a sus hijos.


Creo que la versión de la década de los 2020 es la de padres de huevo y cuchara. Colocamos a nuestros pequeños huevos en sus cucharas de plata y los arrastramos cuidadosamente hacia alguna meta que se aleja cada vez más, agarrándolos con fuerza como si la más mínima sacudida los fuera a romper. Estamos siempre ofreciéndoles golosinas. Cualquier cosa para mantener la paz. No estamos a primera vista, preparados para hacer nada más que afirmar instantáneamente cualquier género que nuestra progenie desee adoptar. “Pediré nuevas cintas para nombres, cariño, sólo dime cómo se escribe”.


Los padres de la década de los 2020 es la de padres de huevo y cuchara. Estamos siempre ofreciéndoles golosinas. Cualquier cosa para mantener la paz. No estamos a primera vista, preparados para hacer nada más que afirmar instantáneamente cualquier género que nuestra progenie desee adoptar.

Pero podría ser que este acto sensible de afirmar de los padres de “huevo y cuchara”, sea probablemente lo que más daña a nuestros hijos. Alrededor de un 80 por ciento de niños que creen haber nacido en un cuerpo equivocado (disforia de género) luego cambian de opinión. “Desistir” es como se llama a esto en el oficio, en lugar de persistir hasta llegar a los productos la químicos y a los cortes, como si los que desisten hubieran sufrido un fallo. Pero si usted afirma instantáneamente la curiosidad trans de su hijo, cambia su nombre y su ropa, realiza una “transición social”, ¿no le hace más difícil una reversión tranquila?


Los activistas pregonan el hecho de que casi todos los jóvenes a los que se les prescribe bloqueadores de la pubertad siguen adelante y toman hormonas que les ayuden a pasar al otro sexo. Esto prueba, dicen, que los terapeutas de género son perspicaces, capaces de identificar a los verdaderos niños trans, que de otro modo, estarían en riesgo de suicidio. Si ese riesgo de suicidio es o no tan significativo como dice Stonewall es un asunto para otro día. Y por qué, si no existe el sexo biológico, cualquier niño necesita hacer la transición es el gran misterio del corazón de todo esto. Cada religión necesita uno.

Si no existe el sexo biológico, ¿por qué un niño necesita hace la transición?

La pregunta que realmente me gustaría hacer es cómo alguien sabe que los bloqueadores de la pubertad en sí mismos no empujan a un niño a una mayor disforia y transición. Los bloqueadores más conocidos, los agonistas de GnRH (hormona liberadora de gonadotropina) como Lupron, Prostap y Zoladex, tienen efectos secundarios importantes conocidos: depresión, ansiedad y confusión. Hay foros llenos de adultos, medicados para la endometriosis o el cáncer de próstata, que insisten en que los agonistas de la GnRH les han arruinado la vida.

La pregunta que realmente me gustaría hacer es cómo alguien sabe que los bloqueadores de la pubertad en sí mismos no empujan a un niño a una mayor disforia y transición.

¿Cómo podría un niño confundido saber si su ansiedad es porque nació en un cuerpo equivocado, o porque está lleno de Zoladex? Los bloqueadores de la pubertad simplemente dan tiempo para pensar, dice la clínica de género NHS de la fundación Tavistock y Portman Trust. Pero, a menudo, la pubertad por sí misma ayuda a resolver la disforia de género. Sí se bloquea la pubertad, ¿algunas veces no se está bloqueando la recuperación también?

Sí se bloquea la pubertad, ¿algunas veces no se está bloqueando la recuperación también?

Tal vez todo esto sea bueno para esos locos que piensan que el mundo heteronormativo necesita queering. ¿A quién le importan los niños cuando hay que ganar una guerra cultural? Los padres lo hacen, espero. Incluso los cobardes. Al final, depende de nosotros.