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CARACTERÍSTICAS UNIVERSALES QUE IDENTIFICAN A UNA SECTA- DAVID BREAR


Esta es una traducción del artículo original de David Brear: https://www.fecris.org/uncategorized/david-brear-the-universal-identifying-characteristics-of-a-cult/



LAS CARACTERÍSTICAS UNIVERSALES DE IDENTIFICACIÓN DE UNA SECTA


Aparte de su uso en el sentido de "una moda popular especialmente seguida por un sector específico de la sociedad" o "una persona o cosa popularizada de esta manera", la definición tradicional del sustantivo inglés, cult (culto, del latín cultus), ha sido "un sistema de culto religioso (obligación religiosa latina, servidumbre) especialmente como se expresa en el ritual", o "devoción u homenaje a una persona o cosa". Sin embargo, la palabra también se utiliza ahora para representar lo que se describe más exactamente como un culto destructivo o criminógeno[*].


Este fenómeno puede definirse brevemente como: cualquier sistema de creencias esotérico[†] ritual que se autoperpetúa, establecido o pervertido con el propósito clandestino de la explotación humana.


Estos grupos se identifican por las siguientes características esenciales:


1) ENGAÑO


Las sectas destructivas se presentan externamente como asociaciones tradicionales. Sus instigadores pueden definirlas arbitrariamente como casi cualquier grupo banal("religioso", "cultural", "político", "comercial", etc. etc.).


Sin embargo, internamente, siempre son totalitarios (es decir, están controlados de forma centralizada y exigen a sus adeptos una sumisión absoluta al grupo y a su liderazgo patriarcal, y/o matriarcal, por encima de todas las demás personas).


Por su propia naturaleza, las sectas destructivas nunca se presentan con su verdadera cara. En consecuencia, nadie se involucra nunca en una como resultado de un consentimiento plenamente informado.



2) LIDERAZGO SOBERANO AUTO PROCLAMADO


Las sectas destructivas son instigadas y gobernadas por individuos psicológicamente dominantes, y/o grupos de individuos psicológicamente dominantes, a menudo con nombres, y/o rangos, y/o títulos impresionantes e inventados. Pretenden firmemente una autoridad moral e intelectual mientras persiguen diversos objetivos criminales ocultos (fraudulentos, y/o sexuales, y/o violentos, etc.). Los líderes de las sectas destructivas no tienen que rendir cuentas a nadie.


3) MANIPULACIÓN


Las sectas destructivas emplean técnicas coordinadas de persuasión social y psicológica (descritas de diversas maneras como: "manipulación mental", "modificación coercitiva del comportamiento", "presión de grupo", "reforma del pensamiento", "destrucción del ego", "control mental", "lavado de cerebro", etc.).


Están diseñadas para cumplir los objetivos criminales ocultos de los líderes, provocando en los adeptos una dependencia total e infantil del grupo, en detrimento de ellos mismos y de sus relaciones familiares y/o de otro tipo.


Las sectas destructivas manipulan las creencias y los deseos instintivos de sus adeptos, creando la ilusión de que ejercen su libre albedrío. De este modo, los adeptos también pueden ser coaccionados subrepticiamente para que sigan procedimientos físicos potencialmente dañinos (privación del sueño, restricción de proteínas, cánticos/movimientos repetitivos, etc., etc.) que están igualmente diseñados para facilitar el cierre de las facultades críticas y evaluativas de un individuo sin su consentimiento plenamente informado.


4) CAMBIOS RADICALES DE PERSONALIDAD Y COMPORTAMIENTO


Las sectas destructivas pueden ser de cualquier tamaño, duración y nivel de criminalidad. Están formadas por grupos y/o subgrupos de individuos previamente diversos, unidos por su aceptación inconsciente del escenario autogratificante, pero totalmente imaginario, de que sólo ellos representan una fuerza positiva o protectora de pureza y rectitud absoluta derivada del acceso exclusivo de sus líderes a un conocimiento superior o sobrehumano, y que sólo ellos se oponen a una fuerza negativa o adversaria de impureza y maldad absoluta.


Mientras esta narrativa bidimensional, o dualista[‡], siga siendo el modelo de realidad de los adeptos, éstos se verán obligados a modificar consecuentemente su personalidad y su comportamiento.


5) MISTIFICACIÓN PSEUDOCIENTÍFICA


Los instigadores de las sectas destructivas tratan de absorber a sus adeptos emocional e intelectualmente pretendiendo que la iniciación progresiva en su propio conocimiento superior o sobrehumano (junto con la creencia total en su autenticidad y la deferencia incondicional a la autoridad de sus iniciados superiores) derrotará a una fuerza negativa o adversaria de impureza y maldad absoluta, y conducirá a la redención futura y exclusiva en alguna forma de existencia utópica segura.


Al hacer de la creencia total un prerrequisito para la redención, los adeptos se ven arrastrados a una trampa de lógica cerrada (es decir, el fracaso en alcanzar la redención es únicamente culpa del individuo que no creyó totalmente).


La pseudociencia sectaria es siempre, en esencia, el mismo abracadabra hipnótico, pero puede venderse en una infinita variedad de formas y combinaciones ("espiritual", "médica", "filosófica", "cosmológica", "extraterrestre", "política", "racial", "matemática", "económica", "New-Age", etc., etc.), a menudo con nombres impresionantes, inventados y que suenan técnicos.


Se adapta al espíritu de la época y atrae a un amplio abanico de personas, pero sobre todo a las que están abiertas a una oferta exclusiva de salvación (es decir, los enfermos, los insatisfechos, los afligidos, los vencidos, los desilusionados, los oprimidos, los solitarios, los inseguros, los sin rumbo, etc. etc.).


Sin embargo, en un momento de vulnerabilidad, cualquier persona (sin importar su edad, sexo, nacionalidad, estado de salud mental/física, nivel de educación, etc.) puede necesitar creer en la pseudociencia sectaria. Normalmente, a los adeptos obedientes se les conceden nombres, y/o rangos, y/o títulos que inflan el ego, mientras que a los no iniciados se les llama con términos despectivos. Aunque al principio la iniciación puede parecer razonable y los beneficios alcanzables, la pseudociencia sectaria se vuelve gradualmente más costosa y desconcertante.


En última instancia, es completamente incomprensible y sus supuestos beneficios nunca son cuantificables. La euforia de superioridad moral y el entusiasmo implacable de los proselitistas de las sectas pueden ser muy contagiosos y profundamente engañosos. Están invariablemente convencidos de que su propia salvación también depende de salvar a los demás.


6) MONOPOLIO DE LA INFORMACIÓN


Los líderes de los cultos destructivos tratan de controlar toda la información que entra no sólo en la mente de sus adeptos, sino también en la de los observadores casuales.


Esto se consigue denigrando constantemente todas las fuentes de información externas y repitiendo constantemente las palabras e imágenes clave del grupo que invierten la realidad, y/o mediante el aislamiento físico de los adeptos.


Los líderes de las sectas categorizan, condenan y excluyen sistemáticamente como no iluminados, negativos, impuros y absolutamente malvados a todos los individuos de pensamiento libre y a cualquier evidencia cuantificable que desafíe la autenticidad de sus escenarios imaginarios de control.


De este modo, las mentes de los adeptos a la secta pueden convertirse para aceptar sólo lo que su liderazgo sanciona arbitrariamente como iluminado, positivo, puro y absolutamente justo.


En consecuencia, los adeptos se comunican habitualmente entre ellos utilizando la jerga de su grupo que invierte la realidad, y les resulta difícil, si no imposible, comunicarse con personas negativas ajenas a su grupo, a las que creen falsamente no sólo condenadas, sino también una amenaza para la redención.



7) FALSA JUSTIFICACIÓN


En las sectas destructivas, un núcleo de adeptos puede ser disociado gradualmente de la realidad externa y convertido en agentes desplegables, y/o esclavos de facto, y/o combatientes prescindibles, etc., fomentando los objetivos criminales ocultos de sus líderes, completamente dependientes de un delirio paranoico colectivo de absoluta supremacía moral e intelectual, fundamental para el mantenimiento de su autoestima individual y la función psicológica consiguiente.